A very animated war - Guerra de imágenes
UNA PELÍCULA DE ANNA SCHMIDT
52 minutos
Durante la Guerra Fría, tanto el bloque capitalista como el comunista intentan influir en el mundo de ideas de niños y adolescentes mediante cómics y dibujos animados. De forma sutil y, a veces, menos sutil, llevan a cabo propaganda ideológica. Con maestría gobiernan las mentes de niños y jóvenes adultos, penetran en su imaginación e influyen, a través de mundos animados, en su percepción de la realidad. Porque ambos bandos lo saben: quien controla la infancia, controla el futuro. Nunca antes en la historia de la humanidad se habían publicado con tanto empeño cómics, dibujos animados y revistas infantiles. Esta Guerra Fría en la prensa juvenil y en los dibujos animados está llena de giros poco agradables, aventuras, manipulaciones y mentiras de todo tipo, sobre todo a medida que la televisión se introduce en la vida familiar y, con ello, ocupa el espacio privado. Cada mañana, las cadenas de televisión emitían miles de horas de dibujos animados, que los niños absorbían incluso antes de ir a la escuela y que condicionaban su imaginación. Por este motivo, el control sobre las emisiones y los programas difundidos era importante para ambos bandos. La película cuenta cómo se logró controlar y manipular los pensamientos de niños y adolescentes con ayuda de cómics y dibujos animados, es decir, a través de imágenes.



